Cazador Arcano

martes, junio 20, 2006

Puckllay: cuando los niños juegan...

Cuando te ven a distancia, gritan tu nombre y corren tras el carro en que llegas, se pelean por ser el primero en estrecharte la mano, regalan sus mejores sonrisas y las niñas no pierden oportunidad de sorprenderte con un beso, aunque sea mas de una vez en el día. Son sinceros, corren descalzos por un camino donde no existen parques, pistas ni veredas, solo tierra, piedras y en ocasiones muchos vidrios; juegan libremente en un sitio donde el aire es tan fuerte que forma remolinos que podrían azotarte las ventanas o literalmente arrancarte el techo de la casa. Niños y adolescentes, muchos de ellos con los pies y las caritas sucias, lleno de sueños e ilusiones, todos ellos con algo en común: son los habitantes del asentamiento humano Nueva Jerusalén de las Lomas de Carabayllo.
Puckllay, palabra quechua que significa juego, es el nombre de un proyecto artístico-social iniciado hace dos años, cuyo objetivo primordial es darle a los habitantes a través de las artes nuevas opciones para una mejor calidad de vida, con herramientas y técnicas aplicables para su vida cotidiana
Con talento que muchos de nosotros quisiéramos tener, el ánimo de superación que tienen los participantes de éste proyecto, podría sorprenderte al ver los avances que muestran entre despedidas y saludos nuevos. Jóvenes que buscan a través del arte como juego algo qué expresar, seres humanos que no podemos ignorar que tienen muchas historias que contar, y si los conoces no los podrías olvidar
Miguel Angel tiene 13 años y una inquebrantable sonrisa que te puede devolver la alegría aún si no la tuvieras; su hermano Jesús de tan sólo 10 años, podría hacerte rabiar con sus travesuras, pero puede ganarte con una ocurrencia o quizá con una frase; Marcos, es el menor de estos hermanos y con solo 9 agostos en su vida te deja la boca abierta por todo lo que artísticamente puede lograr. Alexandra, “Ale” para todos, acaba de cumplir los 10 y con sus gafas no se pierde ningún detalle de las cosas que pasan a su alrededor. Henry aparte de sus 14 años posee una pícara expresión que delata lo inteligente que es. Angel, aunque cumplirá 16 este año, disimula mucho ser el mayor del grupo, pues posee la inocencia de un niño quien alegremente juega canicas, compite con sus amigos y muy calladamente cuida mucho a su hermana Elisa, cuyos ojos me dicen que ha vivido muchas cosas mas que cualquier niño a sus 10 años. Juan con sus 14 es sumamente bromista y sueña con ser actor profesional. Jonathan de 12 años, ocurrentemente no pierde oportunidad de posar frente a una cámara. Nick con 14 años, tiene unos brillantes ojos verdes, que contrastan con su piel curtida por el sol y su conducta jamás quedará desapercibida. Gelson ya cumplió 15 y silenciosamente desea un futuro diferente. Joselyn posee una capacidad para baile que no había visto en muchos tiempo, y eso que solo tiene 10 años. Carlos a sus 13, tiene una mirada franca y de sus ojos color miel pueden brotar unas furtivas lágrimas que desarman cualquier aire de rudeza; su hermano Luis cumplirá 11 en septiembre y posee una alegría desbordante cuando juega y una seriedad de adulto al asumir alguna tarea. Roberto, tiene una dualidad de madurez e inocencia, con 9 años asume responsabilidades y es admirado por muchos de sus vecinos. Jerson a sus 12, empieza a vislumbrar la rebeldía de su edad. Juana en marzo se convirtió en quinceañera y no tuvo ni vestidos largos ni florecientes escaleras, solo las mismas labores de casa que se esmera en cumplir para llegar a tiempo a alguna clase.
Aldo, Miguel, Betty, Marco, Alex, Kenia, Kimberly....
Ellos y sus máscaras
La expectativa había crecido en los últimos días de enero, se iniciaría el tan esperado taller de máscaras, los participantes harían personajes de la danza “Son de los Diablos”. Las compras de todo lo necesario estaban hechas, la cuenta regresiva ya había empezado, mi novata experiencia de mascarero tendría su prueba de fuego. Anabelí llevaría la clase y atendiendo mi solicitud por conocer a tan famosos muchachos me nombró como asistente de clase ante poco más de quince noveles aprendices de este oficio.
Desde el primer momento, mucho antes de conocernos por nombre ya me decían “profe” y cada vez que llegaba alguno, un detalle particular de sus vidas me era susurrado al oído por la profesora que ya conocía parte de sus vidas y sueños ya hace mas de un año y medio.
Debo confesar que en esa primera clase, donde sacamos mascarillas y copias de sus rostros, mi prejuicio me hizo ver solamente un grupo de desaliñados niños inquietos sin ningún talento extraordinario, pero los días y semanas que siguieron a ese primer encuentro, con clara razón desterraron de mi mente tal pensamiento. El talento, potencial, gran sensibilidad, ahínco, perseverancia y por sobre todo pasión por lo realizado solo eran una pequeña muestra de todo lo que son capaces de hacer.
El taller de máscaras fue un proceso muy largo y por sobre todo duro, que muchas veces duró todo un día, donde los muchachos, salían a comer y antes de que pudieras darte cuenta ya estaban de vuelta y con más ganas de continuar. Cada uno hizo un personaje diferente y parte de su alma se ve reflejada en su trabajo. La preocupación por hacer la menor cantidad de errores, da clara impresión de lo profesionales que se pueden ser en un trabajo aun cuando tengas 15 o 9 años.
Con los nuevos días las máscaras iban delatando rostros de diablos muy disímiles, desde los tristes hasta los enfurecidos, pasando por los divertidos y los sorprendidos, los soñadores y los angelicales.

Son de los Diablos son...
Paralelo al trabajo de máscaras, los noveles artesanos, desarrollaron otros talleres dentro del mismo proyecto cultural y uno de ellos fue el “Son de los Diablos”, donde Pier, el “profe” a cargo, armó una coreografía para presentarla en un pasacalle en Magdalena. Testigos somos aquellos que vimos el esfuerzo de los muchachos por querer hacer todas las cosas bien. Salían de una clase y cuando menos te dabas cuenta ya estaban de vuelta de sus casas donde increíblemente ya habían almorzado.
Paso a paso la coreografía iba naciendo, los curiosos desde las ventanas, los descontroles y mas de una llamada de atención eran el pan de cada día. Las ganas y entusiasmo siempre estaban en aumento.
De niño soñaba con saber cantar, bailar, hacer piruetas o tener habilidad para realizar malabares; pero pudo más el temor a fracasar o caer, y simplemente se quedó en ganas. Hoy, dentro de la treintena, veo con lástima que el tiempo vivido no volverá y cuando ya se llevan encima tantos años se aprende a valorar más las oportunidades y estos niños son la prueba de que el talento no se pone a prueba, o arriesgas o nunca sabrás lo que en algún momneto pudiste hacer.

viernes, junio 16, 2006

Chapita dos por uno


A lo largo de los treinta y algo años que tengo, siempre he creido tener una visión privilegiada de la vida, y se debe a la peculiaridad de haber nacido con alguien que en muchos aspectos es muy igual a mi. Esta es una caracteristica que sólo podrían entender aquellos que como yo, han compartido una convivencia pre natal. Mi gemelo y yo desarrollamos, sin darnos cuenta, varios códigos en nuestra vida, un idioma sin palabras, juegos de miradas o simplemente actitudes que muy pocos han logrado percibir. En estas señas, juegos o se quiera nombrar podemos facilmente transmitir ideas sin necesidad de expresarlos oralmente.Yo diria que es una ventaja sobre mucha gente, el nacer con otra persona igual a tí, asusta un poco a la gente "normal", ya que muy pocos se atreven a meterse con uno por miedo a que salten los dos y siempre es injusta la figura del dos contra uno. Este lenguaje, que traduce un sinnumero de anecdotas las hemos visto en muchos amigos que comparten esa dualidad. Un tiempo mi hermano y yo, salimos con una mellizas el intercambio de información que tuvimos y el encontrar gente que manejaba códigos como los nuestros hacian una charla rica en vivencias. Oferta de chapita dos por uno, es la broma universal que todos los gemelos y mellizos hemos tenido que soportar o simplemente disfrutar. Es una bendición tener a alguien que te entienda como tú mismo y a la vez una pesadilla ya que es más fácil a veces chocar contigo mismo. De un tiempo a esta parte he tenido mayor contacto con amigos gemelos y es una experiencia alucinante el encontrar que las historias de uno no han sido una pequeña isla solitaria en el mar de la vida, sino grandes conjuntos de aventuras muchas iguales y otras nuevas, unas ocurrentes y otras menos agradables. En esta vida transitas en un sendero, muchos caminos se cruzan, unos pasos nos acompañan, otros cambiaron de ruta y otros simplemente nunca estarán a la vera de tu paso, pero los que tenemos un gemelo o un mellizo, presumiremos que muchos pasos no los dimos solos.


 

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