Cazador Arcano

jueves, junio 30, 2005

Amistad sobre Ruedas

Anabeli es una gran amiga, una madre ejemplar, una artista sublime, que brinda una sonrisa y sabe arrancar una risa.

Compartimos eternas noches de silencio, de vigilia, de risas y vinos. Barco anclado en furiosa tormenta, docilmente deja al soldado guiar su timonel, ruedas pasajeras le reservan un largo andar, una fuerza permanente vive en ella, una llama permanente anida en su corazon

miércoles, junio 15, 2005

Dudas de angustia

Maldita crisis de nervios que no me deja pensar con claridad. Ya no se si es de día o de noche, nunca se puede estar seguro de ello dentro de estas paredes que me encierran por voluntad propia, con llave en todas las puertas. Carcel de todos los días, pesadilla infinita, por mas que avanzo siento que el paso andado no fue suficiente. Noches robadas y días eternos; igual tanto hoy como mañana. Siento que ya no soy dueño de mi vida, sino un esclavo de mi tiempo. ¿Cuando deje que empezara todo esto?, ¿cuando permitire que termine?. ¿Me atrevere a hacerlo?.

Ojos empapados en el silencio anonimo de la oscuridad, esperan los primeros ruidos del día para volver a ser testigos del ir y venir, del dar y quitar, del sacrificio sin recompensa. Ojos cansados que solo esperan ver valvulas de escape para enmascarar magicamente la ruina de la montonía. Ojos enrojecidos que leen estas líneas y deben volver al día que no termina, al encierro de llaves y candados, a la duda a la pesadilla de mil noches sin dormir.

domingo, junio 12, 2005

El otro hobbit

La aventura de Tom Pradoverde

Esta es una historia que ocurrió hace mucho tiempo atrás, hacia la mitad de la tercera edad de la tierra media, un lugar muy lejano, mas allá de la razón y el entendimiento y trata de dos hobbits,
que aunque medianos en estatura eran grandes en amistad, dos amigos que desde niños fueron siempre muy unidos, cada uno se preocupaba por el bienestar del otro y eran capaces de grandes sacrificios, como el que cuenta esta historia.

Bilbo Bolson y Tom Pradoverde, no tenian secretos en sus vidas ni mucho menos importaban las horas del día cuando se trataba de entablar alguna conversación o compartir las delicias de una “mesa bien servida”, ya que los Hobbits se caracterizan por sus generosos hábitos alimenticios. No escatiman cuando se trata de comida. La buena cerveza, la cecina de puerco, el pastel de carne o el pan de frutas, o semillas, son por lo general los protagonistas de la mesa de un mediano.

Una tarde de hace mucho tiempo, en la quietud del mundo. Tom llegó a la casa de Bilbo alarmado por el ir y venir de trece coloridos enanos la tarde previa. Tenia curiosidad pues no se veían muchos enanos en la Comarca y menos en tal cantidad. Mas aun en la casa de su gran camarada. Hubiese sido fácil irrumpir en medio de la reunión, total no había secretos en sus vidas; pero si algo tienen los hobbits es el respeto por las reglas básicas de la cordialidad. ¿quiénes serán esos enanos y qué querrán de Bilbo?, se pregunto Tom mientras se rascaba la cabeza.

Pese a su enorme curiosidad espero, y a pocas horas del ocaso, llegó a la casa agujero del respetable Sr. Bolsón y un aire muy frío que corrió en ese momento parecía anunciarle malas noticias.

Por lo general su gran amigo a esa hora fumaba con su larga pipa en la entrada de su casa. Pero algo le decía a Tom que las cosas no andaban muy bien. Bilbo no estaba. No imaginaba que su gran amigo se había embarcado en la mas grande aventura de su vida, ni el mismo Bilbo sabía que ese sería el inicio de otra gran aventura que regiría el destino de toda la tierra media, pero esa es otra historia y debe ser contada en otro momento.

El pequeño hobbit notó que el pañuelo favorito de Bilbo permanecía allí, lo que era sumamente extraño. El querido señor Bolsón procuraba no salia de casa sin pañuelo. Se alteró al imaginar que su querido amigo pudiera haber sido llevado a rastras. Había visto el día anterior a ese extraño mago que tantas veces había perturbado la tranquilidad de la Comarca, recordaba al viejo Gandalf, todo vestido de gris, encorvado y apoyado en una vieja vara de fresno. Decidió ir a darle el alcance, poner los puntos sobre las ies y por sobre todo entregar el pañuelo a su gran amigo.

Desesperado, volvió a casa y antes de tener el sol sobre la cabeza y, claro, saciar el hambre que la preocupación le generaba. Emprendió la marcha rastreando los pasos, pregunto aquí, pregunto allá –¿Han visto a Bilbo?, ¿pasó por aquí el Sr. Bolsón?, algunos simplemente no lo habían visto pero otros si “Bilbo paso hace dos dias por aca en compañía de un grupo de enanos, casi no lo reconozco llevaba un capuchon muy colorido”.

Nuestro amigo Pradoverde, se interno en las Tierras Solitarias, se perdió varias veces durante muchos días y es que en su apuro no penso que el grupo al que seguía iba montando poneys mientras él carecía de tal ventaja, esto haría su viaje mucho mas largo, pero su voluntad y compromiso para Bilbo le dieron la fuerza que necesitaba.

Tom pasó muchas penurias, para empezar durmió bajo la fría noche sin mas abrigo que la delgada chaqueta con la que salió de su cálido hogar, echó de menos la gruesa capa que usaba en los días de lluvia y se lamentó de no haber preparado una valija con ropa gruesa, echaba de menos la hora del te y por sobre todo algo caliente que le confortara el cuerpo.

Después de muchos días de dura marcha, encontró un buen lugar donde pasar la noche. Los restos de una fogata era la evidencia inequívoca de que el grupo al que seguía había acampado en ese sitio. Se alegró mucho al saber que se encontraba en buen camino; sintió el pañuelo en el bolsillo de su chaleco y confirmo que debía encontrar a Bilbo y entregarle su pañuelo.

Una mañana tras llegar a un claro donde habían tres enormes trolls de piedra que buen susto le dieron vio huellas de ponyes y se alegro de saber que su gran amigo había estado allí. Se dirigió a las montañas nubladas, se perdió en las tierras ásperas. Llego a una cueva y antes de que pudiera notar cualquier cosa dos brazos fuertes lo cogieron por el cuello y lo levantaron sin problema. Un apestoso trasgo, entre maldiciones y canciones extrañas le hizo notar que no era el primer Hobbit en ser capturado. Fue llevado a viva fuerza al interior de la caverna, revisó su mochila, se apoderó de su comida y sin pedir permiso y de la forma menos cordial cogió el pañuelo de Bilbo y no solo se seco el sudor sino que además se limpió su asquerosa nariz antes de arrojarlo al suelo en medio de una risa cínica, esto hizo que Tom perdiera la paciencia, forcejeo, pataleo, chilló y, se soltó y arrastro unos pocos pasos, los suficientes para recuperar el pañuelo, antes que quedara inconsciente por un golpe recibido en la cabeza

Al despertar, estaba solo y recogió el ahora pegajoso pañuelo de su camarada –de una de sus esquinas claro esta- y lo guardo en su chaleco. Intentó escapar y oyó la voz amenazante los pesados pasos del trasgo, cogió lo primer que vio a su alcance, una piedra redonda que, con la hábil puntería que da la cólera fue a impactar a su agresor en medio de la cara dejándolo cabalmente patas arriba. Desesperado huyo sin saber a dónde avanzó más y más en la caverna, su miedo era mas fuerte que su lógica. Corrió cada vez más a prisa procurando no ser visto, pero un paso en falso hizo que resbalara y cayera en un pozo que no parecía tener fin.

Al momento del impactó que detuvo su violento descenso pensó en el objetivo de su improvisado viaje. ¿A estas alturas valdrá la pena todo lo que he pasado?” casi me matan, me han robado hasta el ultimo pan de semillas que tenia. Pensó en Bilbo, ¿donde estará ahora?, ¿estará bien?. En el silencio y penumbra que lo envolvía todo, solo podía escuchar su respiración, sus latidos y hasta sus pensamientos ¡“maldito Bilbo Bolson”! oyó decir en cabeza.

- Qué, yo no puedo pensar eso de mi amigo... Bilbo es una buena persona, es mi gran amigo es ... en fin, ya arreglare cuentas con él cuando le entregue el pañuelo... Chess – pensó – EL PAÑUELO!!!!!!!!!!!

Cuando sus ojos se acostumbraron a la oscuridad, sacó de su bolsillo el otrora inmaculado pañuelo, ahora hecho un amasijo de barro, sudor y el más hediondo moco de trasgo lo que lo hacía doblemente repugnante. Tras ver lo que parecía un lago subterráneo decidió lavar el pañuelo de Bilbo. Siempre llevaba un jabón en el bolsillo de su chaqueta para casos de emergencia y aquella, si era una verdadera emergencia.

- Condenado Bolsón, lo que me obligas a hacer! – siguió pensando – Deja que te ponga la mano encima.

Se quedó contemplando la gruta subterránea en que se hallaba y agudizó el oído para deleitarse con el ruido de las gotas cayendo de las estalactitas. Y por qué, no oír sus propios pensamientos, los cuales le parecían más extraños de lo normal. A decir verdad sonaban muy siseantes y con un volumen parecido a una parranda.

- Ladrón que me has robado, maldito seas por siempre Bilbo Bolson, voy a matarte!!!

Un momento -se dijo- esa voz no sale de mi cabeza, Hay alguien por aquí que no quiere a Bilbo, lo mejor será salir

Efectivamente no estaba solo y Gollum ya había notado su presencia. Sin perdida de momento Tom huyo, corrió más rápido que en toda su vida. Sentía unos extraños siseos que le helaban la sangre y unos ágiles pasos que lo seguían cada vez más cerca, de vez en cuando miraba hacía atrás y veía cada vez más cerca aquellos grandes ojos verdes que lo seguían entre maldiciones. Se guiaba por su olfato, buscaba el aire mas puro. Llegó hasta lo que parecía una entrada. ¿Qué habría delante?, por lo menos sabía que algo lo perseguía. Dudó, escucho los siseos a unos pocos metros de él. Se decidió justo en el momento en que una fría y huesuda mano lo sujetaba con fuerza de su cuello, se volteo y vio la cara de su agresor... nada bonita dicho sea de paso.

Ehh Hola – dijo Tom tímidamente y con una sonrisa torpe - ¿qué hay de nuevo compadre?

- Maldito Bolson – decía Gollum mientras lo sujetaba fuerte del cuello – nos ha robado nuestro tesoro , mi preciosso.

Hubo un violento forcejeo, mientras Gollum quería morderle el cuello a Tom, pero éste lo redujo de una violenta patada en su cara, oportuno momento para escapar y huyo por la entrada que había descubierto.

Si algo tenia el Sr. Pravoverde en el mundo era buena suerte ya que la entrada comunicaba a la caverna de los trasgos, pero en esa ocasión se encontraba vacía. Gollum no lo siguió más. Se dirigió hacía la inequívoca luz de mediodía que entraba por la boca de la caverna. A pocos pasos de la entrada que dejo atrás a su agresor encontró otra huella de su gran amigo.

- Bilbo, estuvo aquí, estos son sus botones, será mejor llevárselos... cuan feliz se va a poner

Luego de eso su viaje se vio lleno de más sorpresas, fue perseguido por los wargos y auxiliado por las águilas. Nunca supo que de haber salido de la caverna un día antes hubiese sido presa fácil de los orcos que lucharon contra Beor, pero esa historia debe ser contada después. Por poco lo atrapan los elfos del Bosque Negro, pero logro burlarlos y su osadía le costo internarse mas en el bosque y encontrarse cara a cara con una gigantesca araña que lo persiguió durante horas Pero, como ya se dijo nuestro amigo Pradoverde tenia siempre mucha suerte.

Después de muchos días llegó a Esgarot, justo en el momento en que ésta estaba siendo atacada por el brillante, fiero y dorado dragón Smaug quien escupía fuego y todo lo que chocaba se derribaba envuelto en llamas. Tom se aterró. No había sufrido durante todo su viaje para convertirse en un carnero asado. Se oculto mientras veía como los hombres llenaban cubos de agua para apagar los estragos de la cólera del dragón.

“Los enanos han despertado de su letargo al gusano alado”, “es por culpa de los enanos y el mediano” oyo decir a la gente que en su desesperación no habían reparado en su presencia . De pronto en medio de la oscuridad, llamas y devastación un solo hombre se levantó entre todos. Fiero, resuelto y decidido Bardo tenso su arco y una flecha negra fue a impactar en el único punto débil del dragón haciendo que se precipite a tierra y diese fin a su vida.

Los días que siguieron fueron muy tensos, se hablaba de una guerra civil en el reino bajo la montaña, el heredero al trono había regresado reclamando sus derechos, se hablaba de refuerzos venidos de tierras lejanas. Si Bilbo está allí en medio de este remolino civil –penso Tom, que Dios lo ampare.

Cuando Bilbo acabo su aventura pasó por Esgarot y encontró el ejemplo más claros de amistad que su amigo pudo haberle dado. Tom Pradoverde, había arriesgado su vida, abandonado su reposada existencia en La Comarca por llevarle el pañuelo que en repentino viaje había olvidado.

Juntos iniciaron el viaje de vuelta casa, narrándose uno al otro las aventuras que habían vivido en los último meses, ya que cuando uno vive queriendo a sus amigos no se da cuenta del tiempo y cuando las causas que obligan a ciertas decisiones tienen una razón valedera no importan los riesgos que se puedan correr.

Esta historia ocurrió hace mucho tiempo y aun hoy por ahí se cuenta de la amistad de dos hobbits donde uno de ellos realizo la más grande aventura de su vida, todo por un pañuelo.


 

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